Fe y perseverancia, combinación perfecta
Hebreos 6:11-12 (NTV)
11 Nuestro gran deseo es que sigan amando a los demás mientras tengan vida, para asegurarse de que lo que esperan se hará realidad. 12 Entonces, no se volverán torpes ni indiferentes espiritualmente. En cambio seguirán el ejemplo de quienes, gracias a su fe y perseverancia, heredarán las promesas de Dios.
Para Dios existe combinaciones que nos llevan a otro nivel: Ejemplo, Los dones del Espíritu (Dios los da a quien el quiera) y Los frutos del Espíritu ( Lo provoca el Espíritu al nosotros cooperar), uno sin el otro aunque da fruto no es lo mismo.
Así mismo la Fe y Perseverancia nos provoca un nivel de crecimiento Espiritual que nos transada a otra Dimensión, otra manera de ver el mundo, otra manera de ver a Dios.
Es interesante, aunque la fe (Salvadora) no viene de nosotros sino que la pone Dios. (Efesios) En su palabra nos demuestra una fe natural, esta semilla de Fe natural, se tiene que cultivar durante nuestro camino. Somos responsable de dar pasos de valentía para que la misma se fortalezca a medida que Dios forme un carácter en nosotros.
Así mismo la perseverancia va atada a la fe. La perseverancia vino en nuestro paquete como seres humanos y constantemente es atacada por la mentira y el miedo. La combinación perfecta es atacar el miedo con la perseverancia y la mentira con la Fe. El versículo 12 nos lleva a la importancia de mentores valientes en el camino de la fe. Nuestro mentor principal es Cristo pero aquí nos incita a identificar mentores terrenales y ver sus ejemplos a seguir ya que esto nos motivara a ser persistentes en el camino de las promesas que Dios nos dio. Lo que Dios promete lo cumple temprano o justamente a tiempo, no existe tarde en su reino, el solo nos pide la combinación perfecta Fe y Perseverancia a través de una decisión y no de una emoción.
Si nos dejamos arrastrar por la mentira y el miedo, nos llevara a la frustración y a la terquedad de este mundo, al no cumplir su voluntad y ser nosotros mismos la piedra de tropiezo en nuestro propósito.
No podemos olvidar el segundo mayor mandamiento AMAR a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Difícil tarea si viene de nosotros pero al juntar la combinación perfecta provocada por Dios lograremos este reto a través del que lo puede todo, Cristo Jesús. Como recompensa tu gran promesa ha de venir. Esta promesa es inevitable así como el sol en el verano. El tiempo de la promesa lo determina Dios y nuestra actitud al cooperar con el. El nos llena de armaduras necesarias para caminar en esta vida de aflicciones y estas son una de ellas. Cooperar en lo posible provoca lo imposible de Dios.
Bendiciones
Andrés Laracuente (En Cristo Jesús)
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